La inauguración es el Martes 23 de agosto, a las 19 horas,
en el Espacio cultural de la Embajada de México, 25 de mayo 512.
Nos une el barro, el fuego y nuestra pasión por la cerámica.
Los invitamos a acompañarnos.
Vale la pena.
Creé este blog al finalizar el Primer Encuentro Nacional de Ceramistas en Uruguay en el que participé de la organización, como registro del mismo, en setiembre del 2008. Desde ese entonces difundo noticias, exposiciones y actividades relacionadas con la cerámica en el Uruguay. Puedes comunicarte a: rosinarubio@gmail.com



Obra de Ana Bouhort
Título: Cuenco arabesco
Técnica: Pasta roja,
superficie con engobe esgrafiado
interior: esmalte negro
Fotografías: Ana Bouhort

Obra de Patricia Baitler
Título: Latido de la naturaleza
Técnica: Mural. Pasta con chamote, pátinas, soporte de hierro.
Obra de Juan Páez

Obra de Juan Bandera

Obra de Gustavo García
Título: Dúo
Técnica: óxidos metálicos en monococción,
Obra de Beatriz Cabezas
Título: Jardín de copas
Técnica: Pasta roja con chamote, engobes, óxidos y esmalte transparente
Composición que incluye dos elementos móviles:
las copas, que están concebidas como piezas utilitarias.
Fotografías: Biblioteca Antonio Pena (Facebook).

Extraído de la Invitación: Un tema de todos El Museo de Arte Precolombino e Indígena no sólo ha cedido espacios a muestras de arte contemporáneo ajenas a su razón de ser. También ha buscado abrir sus puertas a manifestaciones artísticas abordadas desde un contexto conceptual y/o realizadas a partir de opciones matéricas que se conectan con el proyecto MAPI. Sucedió más de una vez con la fotografía, también con el arte textil, y estamos recibiendo ahora una instalación cerámica de Mercedes González. Esta propuesta se concretó a partir de una idea precisa, y de la voluntad de resolverla por parte de la artista. Se viabilizó debido a la confianza en una creadora que ha optado, a lo largo de un extenso trabajo, por realizar varias propuestas espaciales a partir de objetos que valen en sí mismos y se organizan como partes de una “narración”. Una creación que parte de los elementos primarios: la tierra, el agua, el aire sin el cual nada sería posible, y el fuego que les da posibilidad de ser. El cuerpo humano fragmentado, caras, manos, pies, y algunos detritus pétreos provocados por la acción devastadora de la naturaleza, son los protagonistas de un relato que ha elegido referirse a dos territorios de este continente sacudidos en forma reciente. El espectador se ve obligado a participar, transitando sobre una superficie inestable.
Ya había recurrido, reflexionando anteriormente sobre la propuesta de esta artista, a una cita de aquel filósofo existencialista que me atrapó en la adolescencia. Me había remitido a mis puntos de apoyo en el pensamiento occidental, para recordar que lo que planteaba Bergson hace ochenta años viene en realidad desde muy atrás en el tiempo, y ha inquietado a sucesivas generaciones. Si bien es cierto que la creciente capacidad de creación que ha tenido la humanidad en ciertas áreas –y a partir de determinados intereses– se ha acompañado de una acelerada posibilidad de destrucción que podemos vivir como algo incontrolable.
Llegó en estos días al museo un diplomático boliviano para hablar de proyectos comunes, y mi alusión al cambio climático y a la inquietud frente a numerosos episodios de rebelión de las entrañas de la tierra se cruzó, por pura casualidad, con la calma y el convencimiento de lo esencial desde otra cosmovisión. No recuerdo exactamente cuáles fueron sus términos, pero era una voz indígena que nos hablaba en nombre de “…los derechos de la Madre Tierra”.
Olga Larnaudie
Inauguración: Viernes 6 de agosto, 19:30 hs. Museo de San José Dr. Becerro Bengoa 493 San José / Uruguay 4 artistas ceramistas - 4 caminos Juan Pache Rosina Rubio Pablo Salgueiro Carmen Zorrilla Cuatro caminos, cuatro historias, cuatro sensibilidades. Cada artista se reconoce en sus obras, tiene algo diferente para decir. Los cuatro han elegido la cerámica como lenguaje.El medio los une: la arcilla, los esmaltes y la transformación a través del fuego, unión mágica. También el compromiso con una forma de hacer objetos que surgen en la intimidad y la perseverancia, cada uno en su taller, en la pulseada continua con un material que siempre sorprende y desafía. Vernissage: VIERNES 6 DE AGOSTO, 19.30 hs. La exposición permanecerá abierta hasta el 26 de setiembre de 2010. Martes a Viernes de 15 a 18 hs. Sábados y Domingos de 18 a 20 hs. entrada libre
4 artistas ceramistas - 4 caminos 






El lenguaje de la tierra de un artista tacuaremboense
Carlos Larregui. Expone por primera vez en Montevideo
por JORGE ABBONDANZA
Bajo el título "Tributo a la fecundidad" se abrió una exposición de cerámicas de Carlos Larregui en la sala del Ministerio de Transporte y Obras Públicas. La valiosa muestra podrá ser visitada hasta el 30 de abril.
No aparece todos los días un ceramista capaz de provocar el interés que despierta esta muestra de Carlos Larregui en la sala del MTOP (Rincón y Juan Carlos Gómez). Se trata de la primera exposición que realiza en Montevideo ese artesano de San Gregorio de Polanco, que trabaja sus pequeñas esculturas limitándose a utilizar los componentes esenciales ("sólo barro y agua" ha dicho, aunque además está el fuego).
Lo primero que atrae al observador es la impecable manualidad de esas piezas, delatando la importancia que Larregui asigna a la depuración formal de cada obra en la tersura de superficies cuidadosamente pulidas y en el minucioso tallado con que les impone algunos relieves, que en ciertas zonas interrumpen la satinada piel de la arcilla.
Lo segundo que retiene la atención es la elaboradísima temática de esos trabajos, que remiten a la genitalidad a través de referencias geométricas -esferas, óvalos, obeliscos, conos truncados- pero enriquecen esas alusiones envolviéndolas en modelos de la naturaleza (las semillas, el huevo, los frutos) y aún de la historia (el zigurat caldeo, la torre babilónica, la pirámide teotihuacana) modelados con la precisión de un miniaturista. Así aquellos rasgos sexuales se revisten de una simbología a la que no son ajenos los emblemas primitivos ni la significación de ciertas representaciones monumentales de las grandes culturas. Cabe esperar que la destreza mostrada por Larregui en cada obra y el impulso que mueve toda su tarea, contribuyan a la continuidad de su carrera, sobre todo en una época como la presente en que las artes aplicadas tradicionales (orfebrería, tapiz, cerámica) ya no cuentan en este país con la oleada de oficiantes que alguna vez tuvieron ni con el papel rector de algunos maestros.
En lo que respecta a la cerámica, luego de la desaparición de ciertas figuras de primer orden (Marco López Lomba, Duncan Quintela) el legado de creatividad y dominio técnico quedó en pocas manos y durante años pareció eclipsarse, si se descuenta algún aporte de notable calidad (pero efímera duración) como el del Taller Cuarambó en la década del 80. Y así un terreno expresivo como ese, que en el Uruguay no tuvo un respaldo precolombino o colonial, ni una frecuentación de índole popular, conoció de todas maneras hace medio siglo unos destellos que luego paulatinamente se apagaron. Por eso necesita doblemente lo que pueden aportarle los artistas armados de capacidad imaginativa, apego manual hacia la tierra y habilidad a toda prueba, como en este caso.