sábado, 5 de septiembre de 2009

Vicente Speranza – ceramista- 1887- 1967

Al hacer el libro de Rescate de la memoria cerámica en el Uruguay, distintas personas se han conectado y nos han brindado interesantes datos sobre otros ceramistas.


La Sra. María Martha Dotta, familiar de Vicente Speranza, nos acercó la biografía y fotografías de las obras de uno de los primeros ceramistas de nuestro país.
















































Biografía de Vicente Speranza – 1887- 1967

Primer ceramista de cerámica vidriada en el Uruguay


Nació en Montevideo el 7 de junio de 1887.













Sus padres, Esteban Speranza y Josefa Schiavo, eran italianos.
Desde muy niño estudió música hasta llegar a ser profesor de violín. Formó su propia orquesta típica y tocaban en los cines (cine mudo entonces) y en clubes bailables.
Siempre vinculado con el arte se perfeccionó en la decoración de frentes de casas y decoraba los frentes de ciertas casas y edificios importantes.
Le atraía la lectura de unos libros de su abuelo referidos a la cerámica y a hornos. Este abuelo había hecho cerámica cuando joven en Italia, y a su nieto, Vicente, le apasionaba la idea de poder hacer él también, algún día, cerámica aquí en el Uruguay. Siempre con esa idea fija empezó, por medio de esos libros, a hacer algunas pruebas con esas fórmulas, dándoles su acabado (cocción) en ciertas muflas (pequeños hornos) que había hecho en el fondo de su casa hasta que, perfeccionándose cada vez más llegó a poder hacer algunas piezas chicas de cerámica vidriada no muy perfectas, por supuesto, con muchos defectos, pero que dejaban entrever posibles éxitos.
Luego de un llamado de la Escuela Industrial de Montevideo para hacer allí un horno grande de cerámica (el cual funcionó con éxito), el directorio de dicha escuela, le otorga el cargo de ayudante de la clase de cerámica en esa escuela. Continúa trabajando, tanto en la escuela como en su casa paterna donde tenía su pequeño taller. Realiza una exitosa exposición, de sus primeros trabajos, en la Casa Zubirí, conocido bazar, donde se hacían siempre exposiciones en sus grandes vidrieras. Esta exposición interesó muchísimo al entonces director de la Escuela Industrial, el pintor Pedro Blanes Viale, quien se ocupó de tramitarle una beca para perfeccionar sus estudios en Europa. En 1924 viajó a Valencia, España, para poder perfeccionarse en esas grandes escuelas y fábricas de cerámica emplazadas en una pequeña ciudad llamada Manises donde pudo realizar grandes progresos llevando a cabo su persistente propósito de poder abarcar todas las ramas de la cerámica. Al poco tiempo de estudiar y trabajar intensamente allí, envió a Montevideo algunas de sus piezas de cerámica. Su esfuerzo y buen desempeño le valieron la extensión de su beca por dos años más. Durante esa tan fructífera estadía en Valencia siguió vinculado a la música (nunca dejó de tocar el violín). Fue segundo violín de una orquesta de cámara de un club de la ciudad y tocaba en la iglesia en las misas solemnes en los días de grandes fiestas religiosas, lo cual era motivo para vincularse en todos los círculos sociales. Esto le abrió muchas puertas como ser la revelación de algunos secretos profesionales relacionados con ciertas fórmulas de cerámica, las cuales eran trasmitidas solamente de familia en familia y él las recibió por simpatía y por reconocimiento de su talento y gran dedicación al trabajo. Estas fórmulas le fueron muy útiles en el futuro al aplicarlas en su país. También durante su estadía en Valencia no dejó de visitar las importantes fábricas de cerámica de Talavera y Castellón de la Planta. Estuvo también en Madrid, Barcelona, Alicante y otras ciudades importantes que le dejaron sus enseñanzas. Visitó París, Limoges y consultó a varios profesores, aprovechando sus enseñanzas. Hizo un breve cursillo en Sevres.
De regreso al Uruguay en el año 1929, después de cuatro años de estudio y trabajo intensos en esas grandes e importantes escuelas y fábricas, recibió el nombramiento para desempeñar el cargo de maestro de cerámica en la clase de la Escuela Industrial de Montevideo, donde trabajó por muchos años hasta jubilarse en el año 1949. Siempre siguió trabajando en su propio taller.
Cada año aumentaba el número de alumnos y se trabajaba con gran alegría y entusiasmo. No solo se trabajaba en la parte artística, sino también en la parte industrial, haciéndose tejas y azulejos para cocinas y baños y hasta artefactos para baño en tamaño chico como muestras. Los azulejos, que también su usaban para paneles como el que se hizo para la Escuela Industrial de la ciudad de Mercedes. También paneles con imágenes religiosas como se hizo para la Virgen del Verdún que fue colocado en el cerro del Verdún en la ciudad de Minas, departamento de Lavalleja. Dos de sus emprendedores y capacitados alumnos, trabajaron junto con el pequeño grupo de fundadores de la fábrica de loza Losur. También algunas de sus aventajadas alumnas pudieron hacer cerámica por su cuenta en sus casas. Construyeron pequeños hornos de cerámica bajo la dirección del maestro Speranza y hacían pequeñas y muy artísticas piezas de variadas técnicas. Exponían y vendían en ferias artesanales.
El maestro Speranza, experto en la construcción de toda clase de hornos, fue requerido en una fábrica de ladrillos para hacer allí un horno de ladrillos de tiempo continuo, el cual funcionó perfectamente.
Speranza siempre siguió haciendo exposición de los trabajos que hacía en su taller. En una de esas exposiciones se vendieron tres piezas para el New York Museum, que vinieron a buscar de ese museo para que quedaran expuestas allí.










En el año posiblemente 1932 (no es muy exacta la fecha) se llevó a cabo también una importante exposición de arte en el salón del Subte de la Plaza “El Entrevero” donde junto con otros artistas, Vicente Speranza expuso sus obras hechas en su taller ubicado en la calle Pernas, en el barrio de la Unión. En esa exposición, le fue otorgado el primer premio y medalla de oro.
Vinculado desde siempre al Círculo de Bellas Artes, tuvo contacto con otros artistas como el poeta Sabat Ercasti, el pintor Milo Bereta, el pintor Torres García, el profesor Vaz Ferreira, por nombrar algunos de ellos, quienes iban a visitarlo a su taller.
También tuvo una gran amistad con el profesor Francisco Massoni, junto a quien hizo cerámica y quien lo acompañó en sus primeras luchas con la arcilla. Luego Massoni se fue a vivir a Maldonado, donde con el tiempo fundó el Museo de Antigüedades.
Vicente Speranza falleció el 6 de agosto de 1967.
Su vida estuvo dedicada a la cerámica.
































2 comentarios:

Gerardo Federico dijo...

Me encantó el artículo, soy sobrino-nieto por parte materna de Vicente, me acuerdo cuando iba a visitarnos a Colonia (Villa La Paz) siempre acompañado de su violín.
Estoy aprendiendo cerámica en un taller en Atlántida(aunque ya tengo 68 años) y la mamá de mi profesora fué alumna de el. Es un orgullo ser sobrino de Vicente aunque lo viera esporadicamente.
Gracias por el artículo, y un saludo.
Gerardo

Ruben Garces dijo...

aaaa ese es mi primo gerardo yo soy ruben tambien sobrinonieto de vicente.se sentaba en un silloncito de hamaca a tocar el violin y yo me sentaba en el piso a su lado un divino tio vicente.en casa de un hermano suyo habia infinidad de sus obras no se que habra pasado con ellas cuando fallecio,tengo un cuadrito que me enviaron pero en realidad es un regalo que recibio de un tal M Satragno igual lo conservo.su padre don Esteban Speranza creo fue de los primeros armeros de uruguay(creo que el primero)cuantos recuerdos me trajo este articulo gracias